Una noche fría en la Sierra de Gúdar. El tío Joaquín te ha dejado una vieja caja de nogal que nadie de la familia ha conseguido abrir. Tu prima Lucía, guía del castillo, te espera junto a la chimenea.
Abre la caja y escucha la historia del castillo de los Heredia.
Cargando la sala…
Comprobando gafas de realidad virtual…
Querido sobrino:
Te dejo la caja de la familia. La hizo mi abuelo con nogal de la vega, y guarda lo que más quiero de Alcalá.
No tengas prisa. Mírala por todos lados: el escudo del castillo nunca estuvo bien clavado.
Y cuando dudes, asómate a la ventana y cuéntalo de abajo arriba: primero los pinos, luego el campanario y, en lo alto de la peña, el castillo.
Lo que no se ve con los ojos, se ve con la lente.
— Tu tío Joaquín
Dentro del último compartimento esperaba la vieja llave del castillo, guardada por la familia durante generaciones. La puerta se abre: amanece y, al otro lado, te espera la entrada del castillo de los Heredia.